Me llego ayer un correo electrónico tipo spam y recién hoy caigo en cuenta de que una reflexión se escondía detrás de el, fraguando y tomando forma.
La invitación de la empresa interesada en reclutarme como cliente textualmente reza: “Transa en la Bolsa a los precios más bajos del mercado” junto a otras persuasivas fraces donde me invitan a mover los supuestos dineros (que supondrán me están sobrando y no se que hacer con ellos) a estratégicas inversiones. Y yo me pregunto ¿en que momento yo me transforme en un target (palabra técnica del mundo de la publicidad y el marcketing del cual uyo como si de lepra se tratara) para este tipo de negocios? Para los que me conocen personalmente les seria difícil imaginarme invirtiendo mi tiempo en revisar las variaciones de la bolsa cada día para ver donde mover mis acciones y así asegurar día a día el camino a la riqueza económica que me merezco. Sin embargo para esta empresa soy un potencial cliente.
De esto surgen una serie de preguntas reflexivas. ¿a cuanta gente les llego desde este domingo un correo similar?, ¿cuales son sus proyecciones de mercadeo actualizadas a la luz de los resultados de las ultimas elecciones?, ¿dentro de sus conclusiones esta la de que en Chile hoy en día hay mas gente interesada en ingresar al mundo de la bolsa?, ¿habrá que concluir que los chilenos efectivamente cren que el talento de la especulación se nos contagiara desde la presidencia?, ¿imaginara esta empresa, en un arranque delirante de optimismo, que ahora que nos gobierna un experto en estas lides, nos tranfornaremos en un paraíso de las inversiones bursátiles, donde cada ciudadano llegara a ser un pequeño especulador?.
Que terror pensar en que una pequeña parte de estas especulaciones sea cierta y que el resultado de las elecciones de este domingo nos enseñe que tipo de sociedad se va conformando a nuestro alrededor. Un columnista decía haber escuchado en medio de las celebraciones del domingo a un hombre que le decía al de al lado “si ahora tengo un auto, con piñera tendré un 4×4”.
Para pasar el trago amargo me termine acordando de un verso genial de Silvio Rodriguez:

“…me vienen a convidar a tanta mierda”

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