Aparecio por un tiempo bajo la busqueda “enseñanzas de archimboldi” en google a mediados del 2008  pero fue retirada a las pocas semanas. El texto completo no ha vuelto a aparecer pero se lograron rescatar algunos extractos por, digamos, casualidad. El allazgo se realizo en uno de los computadores de una de las bibliotecas públicas de Barcelona (posiblemente Poble Sec) a traves de una busqueda que dirigió a un arhchivo que contenia el texto aqui citado y que nada tenia que ver con la colección de textos de dicha biblioteca. El texto parecer fue copiado y pegado en el editor de textos del ordenador para ser posteriormente pasado a un pendrive, y luego olvidado de borrar del disco duro.
El extracto comienza claramente en mitad del texto original y deja fuera quizas información mucho mas relevante que la extractada. Se ignora el criterio usado para escoger las líneas. pero actualmente se consideran fundamentales para reconstruir la memoria de lo que se puede llamar “la historia popular de la vida de Archimboldi” y que como se verá, esta llena de contradicciones y distintas versiones de los mismos hechos.

Extracto:
“… así mismo nunca se logró definir entre los que estubimos por esos días en aquella localidad si fueron 2 ó 3  los incendios que afectaron el hotel. En lo que sí todos coinsidimos fue que sucedieron todos el mismo día.
Habíamos llegado al pueblo solo 3 días antes sin lograr hacer contacto directo con el, solo pistas que llevaban a otras pistas. En la policia no nos dieron información util para localizarlo salvo el hecho de que ellos no tenian registrado su ingreso por la frontera, lo que llevaba a deducir que o llevaba mucho tiempo ahí o habia llegado desde el interior del territorio.
Se podría creer que había una especie de conspiración para ocultar sus paraderos (sí, era muchos y casi no se repetían) pero descartamos esa hipotesis rapidamente. El motivo: toda la gente que entrevisté, y que había estado en una de sus reuniones, no recordaba como Archimboldi había llegado ni como se había ido del lugar, sin embargo recordaban con presción su aspecto fisico y el atuendo. Pero lo mas relevante (y desconcertante) era que parecian sinceros en su olvido, era gente común, sin dotes de conspirador, personas a las que me habría sido extremadamente facil, como periodista experimentado, descubrir si estaban mintiendo u ocultando algo en su testimonio.
El día de los incendios habia amanecido con niebla. Se veia poca gente en las calles. Los pocos que circulaban lo hacían como con desgano, como impulsados por una obligación inexcusable. El resto al parecer permanció en sus casas y lugares de reunion habituales casi todo el día, incluso durante los incendios, durante los cuales la mayoría se limitó a asomarse a las ventanas o pararse en las puertas, esperando que alguien se hiciera cargo de apagar el fuego…”

Continuará

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